MONESTIR SANT FELIU DE GUÍXOLS
Hay bodas que se fotografían.
Y hay bodas que se acompañan desde un lugar más profundo.
Esta boda comenzó en el Monestir de Sant Feliu de Guíxols, entre piedra, silencio y emoción contenida, y continuó en La Gavina, uno de los espacios más especiales de la Costa Brava, con el mar marcando el ritmo de la celebración.
Pero lo que realmente definió este día fue la sensibilidad. Y no es una palabra casual. La novia es florista. Y cuando alguien vive así la belleza, todo se nota.
Como fotógrafo de bodas en La Gavina, este fue uno de esos días que se recuerdan también desde el cariño.